OSARIO DE DESEOS de Javier Almena
- 27 jun
- 12 min de lectura
Autor novel español, un descubrimiento que van a disfrutar leer.
***

Gracias Álvaro por inspirarme
desde el cielo. D.E.P
[...] One always remembers one's mistakes much more vividly than one's cleverest
things, doesn't one? I've often noticed it... (Francis Marion Crawford,
Screaming Skull, 1908)
[Primera entrada del blog Formas en silencio
publicada el 24 de octubre 1998]:
Lo primero que debemos hacer antes de esculpir cualquier escultura es tener
claro el diseño con un par de bocetos mal dibujados a lápiz en un cuaderno, ya que
sobre el papel tendremos una referencia clara del esqueleto de nuestra figura. Tras
varios intentos, cuando obtengas el armazón correcto para tu nueva Venus. Crearemos
una base sólida y ligera con alambre galvanizado o papel de aluminio para que sostenga
el material sin tambalearse. Finalmente, cubriremos nuestra estructura con el material
seleccionado (arcilla o plastilina) definiendo primero los volúmenes grandes (el
abdomen) y luego las partes pequeñas (cabeza, brazos y piernas).
Perdón por no presentarme antes querido lector, mi nombre es Teresa de Ayala y
me encantaría poder enseñarte como hacer auténticas esculturas que parezcan
totalmente realistas a partir de mi método basado en el análisis de los materiales
empleados para moldear una figura perfecta a tu gusto. De hecho, pinchando en este
enlace podrás leer mi anterior artículo Análisis de materiales para esculturas donde te
explico al detalle los componentes de la piedra, la madera, la arcilla o el metal para su
modelaje en nuestra figura. Lo publiqué en una revista cuando estudiaba el segundo año
de Bellas artes en la Universidad.
Un día, mientras ojeaba catálogos de esculturas, me encontré con algo que me
estremeció bastante: las tallas en hueso. Nunca había pensado en otros materiales que no
fueran los nombrados hasta ahora. Mi propósito en este blog es documentar como
fabrico una escultura a partir de huesos, porque desde los Inuit del Ártico, con sus
figuras de caribú y marfil de morsa, hasta los delicados netsuke japoneses de Masanao.
Ambos emplearon el mismo material para su arte: huesos auténticos. Cada pieza
mostraba una perfección que no podía imitar con mármol o arcilla. Asimismo, la belleza
estaba en la naturaleza del material, en cómo el tiempo los había moldeado. La
perfección de estas piezas no está solo en la técnica, sino en el respeto y la comprensión
del material, en cómo los artistas dejan que el hueso guíe la obra, en lugar de someterlo
totalmente a su voluntad.
Intentaré ser lo más puntual escribiendo las entradas para que podáis estar
actualizados de los avances en este nuevo proyecto. Muchas gracias por vuestra
atención y hasta la próxima.
[Fragmento del Diario de Teresa de Ayala González,
8 de diciembre 2019]:
Que tiempos cuando la brisa del viento te ayudaba y te empujaba.
Que tiempos cuando te creías inmortal siendo el más sufrido y dañado.
Que tiempos cuando tu cuerpo era tu aliado y no el enemigo que no te deja
respirar.
Que tiempos, los tiempos que se van, que intentas que vengan, pero que nunca
podrán venir, nunca podrá ser lo mismo. Que tiempos los mejores, y los peores que
vendrán.
Todo en lo inevitable, el azar inevitable, la caída inevitable y la resistencia
inevitable, ¿dónde queda la voluntad?, ¿dónde puedo esconder los cráneos?
Otra noche sin ver las estrellas. Un esfuerzo que es sin saber alterado cada
mañana. El ruido gris no te deja ver el cielo. Ruido ¿Cómo son las estrellas? Hace tanto
que no la puedo observar que no sé cuál es su brillo. Cada minuto pasa y se ha perdido
en el tiempo. Demasiado tarde. Solo escucho a los cráneos gritar.
Que tiempos cuando lo inevitable era evitable. Qué tiempos cuando podía, ver,
yo, las estrellas.
[Decimocuarta entrada del blog Formas en silencio
publicada el 27 de abril 2003]:
Acabo de salir del taller, todavía con polvo de escayola en las manos y esa
mezcla de cansancio y euforia que solo aparece después de intentar —sin éxito—
domesticar un bloque macizo.
Hoy, mientras luchaba con mis propias limitaciones, no podía dejar de pensar en
cómo alguien como Miguel Ángel se enfrentaba a algo mucho más sólido: el mármol.
En la facultad te hablan de técnica, de proporciones, de historia, pero hay un
momento en el que todo eso no es suficiente, necesitas coger experiencia; en el caso del
escultor florentino, una de las ideas que más me obsesionó de su proceso de elaboración
era su forma de entender la belleza basada en: equilibrio y proporción, ya que no
construía la escultura, sino que la descubría dentro del bloque, en las entrañas; esto no
es solo una metáfora, porque condiciona por completo la manera de imaginar tu
escultura perfecta, frente a métodos más aditivos o planificados al milímetro. Una
relación directa, casi física, con el material que esculpe. Frente a métodos más aditivos
o planificados al milímetro.
En el taller mientras repasaba el mármol con una lija, intentando borrar cualquier
rastro de mi torpeza, me preguntaba si esa obsesión por el acabado perfecto no es
también una forma de esconder el proceso, ¿imagináis el esqueleto del David de Miguel
Ángel?, ¿cómo serían sus huesos?
Voy a acabar la entrada aquí, porque no dispongo de más tiempo para escribir. Sé
que es una publicación demasiado corta, pero mañana intentaré proseguir la escritura
del blog y comentare más sucesos, pensamientos o reflexiones.
Os deseo un feliz fin de semana a todos los que leáis, porque al final y al cabo,
tu día acabará en noche y aprenderás algo nuevo.
Hasta la próxima (:
[Fragmento del Diario de Teresa de Ayala requisado en su domicilio de Toledo
por la policía forense]:
No sé muy bien por dónde empezar, quizá porque todavía no termino de creer lo
que he tenido que sostener entre las manos. La carta sigue aquí, sobre la mesa del taller,
doblada de una forma torpe después de haberla abierto con prisas, como si dentro
pudiera haber cualquier cosa menos lo que en realidad contenía. La he leído ya
demasiadas veces y, aun así, cada vez que mis ojos vuelven a esas líneas siento la
misma mezcla de incredulidad y rabia.
Teresa de Ayala González acusada de dos delitos de secuestro respecto a
personas en situación de mendicidad. Como si todo lo que soy —lo que hago, lo que he
construido con años de trabajo— pudiera quedar reducido a una línea en un expediente.
He intentado mantener la calma. De verdad que lo he intentado. He releído la
acusación buscando algún tipo de indicio de que todo esto se aclarará rápido, de que
alguien se dará cuenta del error evidente, pero hay algo en el tono, en la formalidad fría
de las palabras, que me inquieta. No suena a equivocación pasajera. Suena a
procedimiento largo y eso me enfurece, porque retrasaría mi obra de arte. Es mi nombre
el que está ahí. Soy yo la que tiene que justificar dónde estaba, con quién y por qué. Soy
yo la que tiene que demostrar algo que debería ser evidente desde un primer principio:
mi inocencia.
Ese día, lo repito, estaba en el Museo del Prado. Puedo describir el recorrido casi
de memoria. Entramos por la puerta principal, dejamos las mochilas, caminamos por el
pasillo principal sin rumbo fijo al principio. Nos detuvimos más tiempo del previsto en
la sala de La familia de Felipe IV. De hecho, en las siguientes salas, pude analizar los
lienzos de Juan Van Der Hamen y León: Bodegón con florero y cachorro y Bodegón con
florero y perro. Sin embargo, mi favorito es Plato con ciruelas y guindas. Nunca he
visto los tonos de color tan vívidos como en este cuadro. Son pinceladas ultrarealistas e
únicas.
Por supuesto, también recuerdo haberme quedado absorta frente a muchas
esculturas grecorromanas o manieristas —qué ironía verdad— pensando en la relación
entre la forma y su interior, en cómo algo sólido puede transmitir tantos mensajes
ocultos. Me gustaría recalcar que mi favorita fue la Ofrenda de Orestes y Pílades o
Grupo de San Idelfonso, por su anterior ubicación en el palacio real sitio en dicha
localidad Segoviana.
[...]
Nunca imaginé que, horas después, esa misma jornada sería utilizada para
construir una mentira, porque hasta mi pareja puede confirmarlo. Estuvo conmigo todo
el tiempo. Hablamos, nos movimos juntos. No hay huecos, no hay lagunas, no hay nada
que pueda dar lugar a esta historia absurda que ahora tengo que desmontar pieza a pieza
como si fuera un puzle. Me niego a aceptar esto como algo normal. Seguiré trabajando
en mi taller, seguiré haciendo lo único que sé hacer, pero no voy a ignorar esto. No voy
a dejar que se convierta en una sombra permanente sobre mi trabajo o mi nombre.
Si algo he aprendido de la escultura es que todo deja huella. Cada golpe, cada
decisión, cada gesto y esto también la dejará. La diferencia es que, esta vez, no pienso
ser yo quien cargue con una marca que no me pertenece.
Soy inocente y no voy a cansarme de repetirlo hasta que se haga justicia.
Toledo, 6 de mayo 2010
[Vigesimotercera entrada del blog Formas en silencio
publicado el 6 de octubre 2005]:
Como veis los intervalos de tiempo en cada entrada se van estrechando, pero en
fin, puede que no sea muy cómodo escribir sobre el día a día de mi proceso de creación
de esta escultura, aunque si es muy terapéutico para mí. Yo no tengo nada en contra de
las terapias es más las admiro, ayudan a la gente a ver de otra forma su alrededor, y esto
es muy importante, sentirse seguro o inseguro, atrevido o temeroso, confiado o
desconfiado, es una diferencia comparable entre los colores gris y blanco.
Quizá por eso hoy me encuentro escribiendo sobre algo que, en apariencia, no
tiene nada que ver con arte, figuras o el sonido seco del cincel contra la piedra. O quizá
sí lo tiene, más de lo que parece, porque hay procesos —da igual si son creativos o
culinarios— que obligan a detenerse, a repetir gestos con paciencia, a aceptar que no
todo sale perfecto a la primera.
Hace poco decidí elaborar unos dulces tradicionales, llamados Huesos de santo,
por el Día de Todos los Santos.
La masa, en este caso, era de mazapán, almendra molida, azúcar y nada más; dos
ingredientes que, por separado, no dicen demasiado, pero que al unirse generan algo
maleable; hay que amasar lo justo, hasta que adquiere esa consistencia que responde sin
romperse; me recordó a esos primeros momentos en el taller, cuando todavía no sabes
muy bien qué va a salir, pero intuyes que algo está ahí.
Una vez tenemos el mazapán listo, viene la parte más artesanal: estirar la masa.
Se extiende con cuidado sobre una superficie, espolvoreada con azúcar glas, hasta
conseguir una lámina fina. Después, con algo de precisión (y un poco de pulso), se corta
en tiras rectangulares.
Aquí aparece el detalle que da identidad a estos dulces: se marcan pequeñas
líneas en diagonal sobre cada tira, creando ese patrón característico que recuerda a la
textura del hueso. Es un gesto sencillo, pero transforma por completo la apariencia de
este dulce.
El siguiente paso es enrollar cada tira sobre un palito fino —puede ser el mango
de una cuchara de madera o algo similar— para formar el cilindro hueco. Se retira con
cuidado y se dejan reposar. En este punto ya empiezan a parecerse a los que vemos en
los escaparates de las pastelerías.
El relleno tradicional es una yema dulce. Se prepara con yemas de huevo y
almíbar, cocinadas a fuego muy suave hasta obtener una crema espesa y brillante. Es
importante no dejar de remover para evitar que cuaje en exceso. Cuando enfría,
adquiere la textura perfecta para rellenar.
Quizá escribir sobre esto no sea tan distinto a escribir sobre arte. Al final, todo se
reduce a lo mismo: enfrentarse a un proceso, aceptar sus ritmos y encontrar, en medio
de todo, un pequeño espacio de calma.
[Carta intermodular requisada por agentes de la policía forense en el centro
penitenciario Vega del Tajo]:
Te escribo, porque necesito que sigas contándome con calma y sin prisas lo que
me escribiste en la anterior carta. Piensa que cuando salgas de aquí esa escultura la
venderas por millones a cualquier coleccionista. No malgastes el tiempo buscando
tarsos o metatarsos, la escultura se va apoyar sobre las muñecas. No necesita ningún pie
como base. Recuerda que en el locutorio todo es ruido, interrupciones y supervisores
mirando el reloj. No podemos hablar sobre esto.
He estado pensando que igual podríamos vernos en la enfermería, porque es el
único sitio donde, dentro de lo que hay aquí, parece que el tiempo se estira un poco más
y se puede hablar sin tener a todo el mundo encima. Podríamos intentarlo, solo para
demostrarte que no merece la pena lo que vas a hacer. Es raro escribirte esto después de
todo lo que hemos pasado, lo sé, pero también sabes que, si no lo saco, me lo quedo
dentro y le doy mil vueltas.
Ya llevo seis años de condena, nunca voy a salir de aquí por lo que hice, pero tú
te puedes salvar ¿vas a echar todo a perder, por crear otra figura diferente e intentar
conseguir dos pies para cuatro piernas? Piénsalo es estúpido, ¿no crees? Es como
buscarle tres pies al gato y nunca mejor dicho.
Ya te escribí en otras cartas del contacto de quien conserva la estatua, hasta día
de hoy nadie ha conseguido encontrar su ubicación en Toledo. Solo hablo con
profesionales jajajajaja
Cuídate, pero recuerda analizar, de verdad analizar, la situación por un momento.
Te quiero mucho mi amor, nos vemos pronto :).
Teresa de Ayala, Toledo, 5 de marzo 2018.
[Artículo del periódico El correo de Buenos Aires,
publicado el 12 de junio 2019]:
Horrible descubrimiento de una escultura hecha con huesos humanos en una prisión
española
La tranquilidad del centro penitenciario Vega del Tajo, en Toledo, se vio
sacudida ayer por un macabro hallazgo que ha dejado consternados a la sociedad
española.
Según ha informado un funcionario de la prisión: «Me desmayé antes de
pronunciar sus nombres en el recuento diario, solo pude ver los huesos que había debajo
de la cama cuando me golpeé la cabeza contra el suelo», afirmó este. El suelo de la
celda estaba cubierto de sangre. Todos los huesos se encontraban debajo de la cama de
uno de los presos, con una botella de agua con restos de lejía que utilizó el reo para
adormecer y, posteriormente, asfixiar con una prenda, como delatan las muestras de
ADN de la víctima en esta.
La investigación preliminar apunta a que Diego Fernández López, quien ingresó
en el 2012 en este centro penal, tras ser condenado a catorce años (siete años por cada
asesinato) de prisión por ser cómplice de dos asesinatos de personas en situación de
mendicidad con agravantes de alevosía y ensañamiento. Con el propósito de hacer una
escultura con sus huesos.
Francisco Jiménez Ruíz, su compañero de celda fue asesinado la pasada noche
con la intención de utilizar sus restos óseos para crear otra escultura diferente: «su grado
de obsesión lo ha llevado a repetir el mismo error, creemos que ha querido imitar a su
pareja para competir contra ella» señalaba uno de los policías.
Al parecer, Teresa de Ayala González, también interna en la misma prisión, en el
módulo femenino y, pareja de Fernández López, habría estado al tanto de los planes,
como apuntan varias cartas requisadas del susodicho en el desarrollo de la
investigación. Sin embargo, en la elaboración de la primera escultura fue el caso
inverso, Diego secuestró a los mendigos y Teresa desmembró los cuerpos. Siendo
culpable a cincuenta años de prisión (veinticinco por cada asesinato) con agravantes.
Asimismo, al encontrar varios restos de las víctimas, nunca se encontró la escultura que
ella misma declaró en el juicio: «Todo lo que hice lo hice por mi arte, sin pensar en
nadie más».
Las autoridades de la cárcel han asegurado que se reforzará la vigilancia y se
revisarán todos los protocolos de control de internos para mejorar la convivencia en los
módulos.
El juzgado de instrucción de Toledo ha ordenado abrir diligencias y se espera
que tanto Diego Fernández López como Teresa de Ayala González sean interrogados de
nuevo en las próximas horas sobre su relación a los hechos mencionados.
[Anuncio de compra-venta deepweb,
publicado el 24 de octubre 2021]:
Escultura exclusiva –
colección macabra única
Nombre de usuario: @Jadenncat
Descripción: escultura realizada íntegramente con huesos humanos reales. Pieza
única de arte extremo.
La obra está compuesta por restos pertenecientes a dos cuerpos diferentes,
ensamblados con precisión para crear una estructura visualmente impactante e
inquietante: una columna vertebral que conecta dos cinturas pélvicas (fémur, rótula,
tibia y peroné), a la vez que cuatro brazos (húmero, radio, cúbito, carpos, metacarpos y
falanges) vinculados en los laterales de la espina dorsal.
Cada fragmento ha sido dispuesto con intención estética, dando lugar a una pieza
irrepetible dentro del arte oscuro.
Medida aproximada: 2,15 m
Peso aproximado: 25 kg
Entrega: solo vendedores verificados.
Precio: negociable según experiencia del comprador en coleccionismo oscuro.
Abstenerse ofertas ridículas. Se aceptan criptomonedas.
Contacto: Mensaje cifrado en el chat. Respuesta inmediata solo a quienes
cumplan los requisitos de verificación.
[Carta intermodular requisada por un preso sombra en el módulo femenino del
centro penitenciario Vega del Tajo]:
Diego, quince días. Quince malditos días en aislamiento, y cada uno fue un
infierno que me regalaste con tus manos y tu obsesión. No hay nada, absolutamente
nada, que pueda describir lo que he visto en mis sueños, mejor dicho, pesadillas: los
huesos, Diego, los huesos. Por los huesos vas a cumplir más tiempo que yo en prisión.
Tu estupidez no solo mató a alguien, mató mi tranquilidad, mi sueño.
Cada noche me despertaba con la sensación de que cada crujido del aislamiento
era el eco de tu locura moviéndose entre nosotros. No sé si me desmayé por miedo o por
ira; creo que por ambas cosas al mismo tiempo.
¿Sabes lo que es sentir que estás viva y muerta a la vez? Que tu propio corazón
golpea contra tus costillas y cada golpe es un recordatorio, Diego, porque la has tomado
conmigo, en cada pensamiento, en cada maldito instante que respiro.
Mi idea “artística” nunca fue arte, ahora lo entiendo, porque ir con grilletes al
entierro de cualquiera de mis padres, es un precio que tengo que pagar y estoy atrapada
dentro de él, pagando el precio mientras ttú sigues con tu ego, orgulloso de lo que no
debería tener orgullo.
Si alguna vez pensaste que te miraría con otros ojos después de esto, olvídalo.
Has dejado un agujero negro donde antes había algo de cariño, y no hay escultura, no
hay palabras, que puedan llenar el vacío que dejaste con tus manos y tu locura.
Hasta nunca desgraciado,
Toledo, 28 de noviembre 2019



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