top of page

EL HOMBRE ÁRBOL de Satriani Dúran Vázquez

  • Satriani Duran Vázquez
  • 11 ago 2023
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 23 oct 2024



En el Bosque de la Primavera cada año se queman los árboles y la hoja seca que cae de ellos,

éstas se encienden con el fuego levantando fumarolas gigantescas; columnas de humo que

vuelven oscuro el día y que son tan altas que llegan hasta con Dios, pero como él es fumador

no le molesta el humo. Esto hace más sucio el aire de la ciudad.

Esas mañanas áridas e infernales de primavera o de verano, en el canal 4 de Televisa nos

informan de la calidad del aire: Las Pintas, Miravalle, Tonalá… Muchos puntos IMECA de

partículas suspendidas por metro cúbico de aire ¡Qué sé yo!

Mi amigo Diego era un muchacho de veinte años, activista, intelectual, vegano, artista,

feminista, fotógrafo, escritor, estudiante, genio incomprendido, revolucionario de izquierda…

¿Qué más son los muchachos hoy en día?

¡Ya quisiera Juan Rangel!

Esos muchachos van a cambiar al mundo, si Dios quiere. Porque sin él no somos nada ¿O él no

es nada sin nosotros? No sé, pero de lo que sí estoy seguro es que mi generación y unas otras

de finales de los ochentas van a revolucionar esto y vamos a vivir mejor. ¿No han visto que con

un texto en Internet se hacen auténticas revueltas? ¡Dios los bendiga!

A Diego y a sus amigos conscientes les preocupaban los siniestros en el pulmón más grande de

la ZMG.

¿Y qué es la ZMG?

Pues la Zona Metropolitana de Guadalajara, ¿No sabía? Infórmese: la conforman Guadalajara,

Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y unos dicen que también Tlajomulco y El Salto. Allí hay gente

pobre, ya lo sé, pero ni modo, Diego. La ZMG es también de los pobres.

-Ay, es que Tonalá, Tlajomulco y unas partes de Zapopan están medio feítas. Dicen los jóvenes

de hoy.

¡Y qué! ¡Si no les gusta pues no vayan!

Diego y algunos amigos suyos planeaban algo desde hace meses para evitar que urbanizaran

una zona del bosque, usando como pretexto que esa zona se incendió por causas naturales o

fortuitas: irían al bosque a protestar, a tomarse fotos y hacer una carne asada a orillas del río

que corre en lo profundo de los cerros arbolados.

¡Y allá van! Cuatro muchachos en un Mini Cooper nuevo y reluciente, escuchando mezclas

electrónicas a todo volumen por la carretera. Diego, Ricardo, Emmanuel y Celina van felices

esperando encontrarse con sus demás amigos activistas para armar la revuelta pacífica.

Al llegar al bosque, y más específicamente, al punto que habían acordado desde su red social

favorita, notaron que no había llegado nadie. Ni el del asador…

-Pero más de cien personas confirmaron su asistencia. Comentó Ricardo decepcionado.

Así son, no te preocupes. Yo por eso no invito a nadie a ningún lugar.


Como nadie llegó al punto de reunión, ellos tuvieron que empezar a actuar: cortaron con

cuchillos algunos árboles pequeños que una fundación defensora del bosque había plantado

una semana antes, y con ellos hicieron pancartas y cosas así:

“NO AL INSENDIO”, “QUEREMOS AIRE LINPIO” y “SALBEMOS ALL BOSKE” eran los mensajes

que se leían en sus pancartas. Así aparecieron las fotos en Internet.

Los paracaidistas de la zona, que son unos pendejos que se preñan entre sí y luego se van a

vivir a lugares lejanos porque nadie los quiere mosqueando las ciudades bonitas, escucharon el

barullo y decidieron llamar a la policía. Las fuerzas del orden se presentaron en menos de diez

minutos y ya tenían bien claro lo que harían: golpear y robarles algo, si es que tenían. Cuando

los muchachos vieron la camioneta azul de los municipales, con la polvadera que iban dejando

a su paso, rompiendo el silencio de la naturaleza, se asustaron y se echaron a correr. Ricardo y

Emmanuel llegaron al carrito y se fueron; Celina se torció el tobillo al intentar huir y cayó al

suelo; Diego corrió y se internó en el bosque.

Los policías llegaron y vieron a Celina tumbada en la tierra, muy asustada y eso les excitó, me

imagino.

¿Por qué lo dices?

Porque la levantaron y la metieron a la patrulla, luego la llevaron a un paraje lejano del bosque

y la violaron.

Ah, con razón.

Los dos pillos la esposaron a una reja que estaba allí, sin razón de ser, y la desvistieron, luego

se bajaron los pantalones, los calzoncillos grandes y llenos de agujeros para sacar su sexo y

penetrarla.

¡Qué banquete se dieron! Tenía unos pechos grandes, firmes y redondos; sus pezones eran

rosados y pequeños, su piel clara, sus piernas largas, su cabello castaño oscuro caía en sus

hombros y además estaba muy bien depilada. ¡Qué banquete!

¿Y cómo carajo sabes?

Ay, pues vi el vídeo que subieron a Internet. Uno de los policías grabó al mismo tiempo que se

masturbaba viendo a su colega pichar con la hermosa Celina. Era una chica muy gritona a la

hora de intimar, según oí en la grabación de ocho minutos y cuarenta y cinco segundos. Si

gusta usté, le paso el link.

Después de que los dos policías eyacularon en el rostro de la chica, en su vagina y en sus tetas,

le pegaron el tiro de gracia. La sangre corrió hasta el suelo, manchando las piedras y la

hojarasca.

Mientras Celina se sacrificaba por la causa, Diego estaba escondido detrás de un árbol

rezando; se persignaba y pedía al Dios que estuviera disponible, que lo salvara de la policía sin

saber del festín que se daban cerro abajo.

-¡Sálvame, Dios! Yo sólo quiero cambiar al mundo. De tanto miedo, tanta angustia y tanta fe,

de repente abrió los ojos y vio que era enorme, como de unos veinte metros o quizá más, era

de madera y tenía muchas hojas en la cabeza: era un árbol.


A partir de ese momento se decidió proteger a los demás árboles del bosque. El plan era

sencillo: Si veía que alguien quería cortar alguno, él se caería encima del ingenuo y lo mataría.

Simple.

Oscureció en Jalisco y el bosque se fue quedando sin los habituales visitantes que les encanta

empuercar el agua del río, las madrigueras de los animales y todo lo que se encuentran. Se

creen dueños del mundo, piensan que con su dinero todo lo pueden comprar y hacer. Hijos de

puta. Zánganos explotadores, ¡Puercos!

Diego, el hombre árbol se quedó dormido después de tanto esperar a quién matar; sentía una

calma inefable producto de su inexorable impotencia ante todos los problemas que antes le

agobiaban y que ya no importaban. El sonido del río al correr, los animalitos del bosque y del

viento soplando suavemente le ayudaron a dormir bien y tranquilo: la policía no puede

detener a los árboles.

Horas después un ruido agresivo, seguido por un golpe sordo se fueron repitiendo una y otra

vez en la quietud. Cada uno más fuerte y cerca que el otro. Diego abrió los ojos, buscando de

dónde venía pero no había nada. Desde allá arriba no se veía mucho de lo que pasaba en el

suelo.

De pronto, al lado de él, cayó un pino y alcanzó a ver lo que pasaba: tres imbéciles, cortando

árboles con motosierras y machetes. Diego quiso entonces caer encima de ellos, pero se le

había subido el muerto (Seguramente fue el pino que tumbaron). No se pudo mover y

entonces sintió cómo era cortado lentamente con motosierra. Diego lloraba y pedía piedad,

pero los hombres no hablan el idioma de los árboles, ni ningún otro. Balbucean un montón de

palabras en español y en inglés nomás, como todos. Así que le pidió ayuda a Dios. Nadie

contestó.

Diego, el hombre árbol, cayó al piso y pudo ver como incendiaban la hojarasca justo antes de

que le cayeran a machetazos los otros dos.

Salió el sol a las pocas horas y la noticia del incendio en el Bosque de la Primavera provocado

por un rayo nos preocupó a todos.

¿Rayos en abril? ¿Es posible?

Todo para Dios es posible.

Después de la nota de menos de un minuto se vino la bomba: Joven estudiante es asesinada,

violada y torturada por su pareja sentimental, a causa de un ataque de celos cuando paseaban

por el Bosque de la Primavera. Aparece personal del Instituto de Ciencias Forenses en pantalla

y una camilla cubierta por una sábana blanca. Seguiremos informando.

¿Y siguieron informando?

¡Qué va! Las Chivas perdieron contra el América. Hay cosas más importantes que una puta

muerta. Si ya no puede coger ni enseñar las tetas ¿Para qué sirve?

¿Y qué pasó con Diego?

Lo tienes en las manos, está lleno de tinta el pobrecito.



Biografía

Satriani Durán Vázquez nació el 14 de abril de 1995 en Guadalajara, Jalisco, México; estudió la

licenciatura en Derecho y la licenciatura en Filosofía. Es autor de Sin Razón de Ser y Sin Nada

Que Perder (2015); Cuentos, Mentiras y Poesías (2016); Morirse en México (2017), y De Calles,

Casas, Bares y Moteles (2019). Ha colaborado para distintos medios y compilados impresos y

electrónicos en México, Colombia, Guatemala y España, así como participado en distintos

eventos culturales en todo México, Centroamérica y Colombia. No ha ganado ni piensa ganar

premios de concursos literarios arreglados, fraudulentos o amañados.

コメント


  • Facebook
  • Instagram
  • Youtube

©2023 by La Tuerca Andante. Proudly created with Wix.com

bottom of page